ECOLOGIA
Por: Alejandro Salazar

La doma del Silky
En el mundo del sedoso

 

El bucear todos los días en Jardines de la Reina, Cuba; Gualberto y Noel han podido conocer en parte el comportamiento de cierta fauna; en algunas especies en particular hasta de forma individual, como es el caso de morenas, chernas y tiburones sedosos. Mientras nos quitábamos el equipo después de un inolvidable buceo, un sonido procedente del espejo del agua, me llamó la atención: Noel flotando daba fuertes golpes en el agua con la palma de la mano abierta. ¡Era el momento! Así que rápidamente nos sentamos en la borda de la proa, tal como si estuviéramos en las gradas de un rodeo.

De inmediato llegaron a mi mente imágenes de vaqueros, en donde con diversos trucos, atraían a los caballos salvajes, que no dejaban que nadie los montara, evitando así ser domesticados; sólo algunos vaqueros se atrevían, ya que tenían pleno conocimiento de su comportamiento y estaban especializados en la doma de esos potros; a los que después de algún tiempo de interactuar con ellos, se convertían, en uno de sus mejores amigos.

Otro golpe en espejo del agua... de inmediato salgo de mis pensamientos y pongo más atención en lo que estaba sucediendo. Algunas sombras gris plateadas se acercaban con gran cautela permaneciendo a algunos metros de profundidad y otras más confiadas, alcanzaban a surcar el espejo del agua, sacando la punta ligeramente redondeada, característica de su primer aleta dorsal, cual si fuera el periscopio de un submarino rompiendo el espejo del agua

Solo faltaba la silla de montar.- De inmediato el intrépido vaquero marino, con un rápido movimiento alcanza dicha sombra y agarrando el lóbulo de su aleta caudal con gran seguridad y firmeza, la dobla ligeramente, lo que causa en el pez un cierto estado de aletargamiento, permitiendo en este momento que el domador realice una serie de suertes.

Primero lo monta como si estuviera listo para la doma de aquel potro escuálido indomable; posteriormente imitando un saludo al estilo del vaquero, se lo pone de sombrero; después lo agarra del hocico poniéndolo totalmente vertical y de cabeza; así continúa el espectáculo casi circense hasta que se lo acerca lo suficiente para darle un abrazo y soltarlo. Como si estuviera esperando esta muestra de amistad y cariño, de inmediato el tiburón sedoso o silky Carcharinus falciformis, sale de ese estado de sopor y se retira nadando tranquilamente con un ligero movimiento ondulante de su cuerpo. Contra toda creencia de que se alejaría, el tiburón se mantenía a corta distancia para que en el momento de volver a ser invitado para el rodeo, éste, presuroso se acercara realizando pases de cerca para que se pudiera repetir nuevamente el mismo espectáculo, dándome a entender que antes de sentir alguna agresión les atrae dicho juego. Claro esta que con quien interactúa, es con personas que al igual que los vaqueros del oeste, además de conocer al animal, tienen la práctica y temple para que sus acciones sean rápidas, firmes y sin indecisiones.

El hecho de saber que alguien realiza esta forma de interacción con ciertos tiburones, no quiere decir que cualquier buzo lo pueda realizar, cuando quiera y con cualquiera.

Así que si quieres ser un espectador directo penetrando al mundo del sedoso y conocer de este comportamiento tan especial, no dejes de visitar esta maravilla natural contemporánea.

 

Para conocer la narrativa completa conformado en 5 páginas, sobre la “Interacción con los Silkys en Jardines de la Reina”, las “Características generales de los Sedosos” así como todo el material gráfico que lo ilustra, consulte la edición 76 impresa de Espacio Profundo.

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