ARQUEOLOGIA
Por: Heidi C. Becker Meyer

Realidad de un barco.
Del París a Melchor Ocampo

 

Conocer la historia de un pecio, sus características, la tripulación, su carga, su destino; cómo sucedió su hundimiento, hasta finalmente descansar en las profundidades, es conocer un poco más la historia del hombre a lo largo de los tiempos. Esta historia que nos brinda Heidi Becker nos da una lección de investigación. Muchas veces nos quedamos con la información que nos proporcionan y la damos por hecho, sin cuestionarla, siendo que la verdad yace muchas veces escondida entre los restos retorcidos de un barco hundido. Julián Hernández

En el viaje que hicimos a la Isla de Lobos, isla que está a poco más de una hora de Tuxpan, Veracruz, México en lancha, buceando tuvimos la fortuna de ver un hermoso barco hundido casi “estampado” en el fondo, con su forma perfectamente delineada, a una profundidad de unos 15 mts. más o menos, del cual sólo quedan sus anclas, sus hélices y una caldera de vapor con todo y chimenea.

 

Me sorprendió muchísimo la caldera de vapor, ya que primero estaba en excelente estado y segundo porque era de vapor, por lo que inmediatamente pensé: “Este barco debe tener unos 100 años por lo menos”.
El capitán de la lancha nos dijo que era un barco llamado “París”, relacionado con algo de contrabando. Puros cuentos chinos…

Regresando a México me metí al Internet a “navegar en seco” y acabé en la Secretaría de la Marina. Jamás pensé que me hicieran caso, pero cual fue mi sorpresa al recibir una llamada del Almirante Armando Espínola Bernal, quien me dijo que iba a buscar en los registros, porque no aparecía ningún barco con ese nombre. También iba a consultar con las compañías de seguros para ver si ellos tenían algo.

Resulta que primero el barco no se llama “París” sino “Melchor Ocampo”, fue proyectado y construido en Gran Bretaña, bajo la supervisión del diseñador naval Miguel Rebolledo quien estaba al servicio de Don Porfírio Díaz, quien éste, lo crean o no, impulsó muchísimas obras navales en México, entre ellos el muelle 2 y 4 de Veracruz, el malecón, etc. Fue puesto en servicio entre los años 1900 a 1912 junto al “Donato Guerra”, siendo ambos barcos llamados “Buque guarda faros” y remolcadores de alta mar y contra incendio.

Era de 2 hélices, de 438 Tn. de desplazamiento y de 8 millas de velocidad. Fueron construidos ex profeso, con casco de acero y máquinas de vapor triple expansión y nuestro barco prestó un excelente servicio hasta que se perdió en un accidente marítimo en la Isla Lobos el 13 de diciembre de 1920 (Recuerden que diciembre es época de nortes por el Golfo).

Así que después de un gran buceo, apareció por fin la verdadera historia de un barco que no era el "París".

 

Para conocer el artículo completo en donde Heidi nos narra todo lo que investigó y
la ayuda recibida por parte de la Secretaría de Marina
así como las imágenes que lo ilustran
y que se encuentra conformado en 3 páginas
Consulte la edición 83 impresa de Espacio Profundo.

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