ECOLOGIA
Por: Luz Karla Munguía Colmenero

Los conducen a la extinción
Cacería de delfines

 

Imagina que estás con tus amigos buceando en Futo, una playa ubicada al centro de Japón frente al Pacífico Norte, cuando escuchas los motores de varias embarcaciones aproximándose. No le das la mayor importancia y continúas inmerso entre la vida marina del lugar. De pronto, sin saber cómo ni cuándo, las embarcaciones que escuchaste minutos antes te tienen acorralado, y a tus amigos también.

Intentan escapar, pero no pueden. Te van orillando hacia aguas poco profundas. Por fin se detienen y, cuando sales del agua para entender qué pasó, eres recibido por una red lanzada por varios pescadores.

 

Esta red se va apretando hasta el punto en el que tus amigos y tú están casi uno encima del otro, como sardinas enlatadas. Luego, sin previo aviso, un gancho de metal te toma de las aletas y comienza a jalarte para conducirte hacia la cubierta de una de las embarcaciones.

Todo esto es lo que ocurre con los delfines en Japón durante una cacería llamada “drive hunt”, donde luego de colgarlos de la cola, los cortan en cubierta para vender su carne. A mediados de los años ochenta, el gobierno Japonés prohibió la cacería de ballenas. Fue entonces que las empresas balleneras decidieron cambiar el giro del negocio. Su nueva materia prima: los delfines. Lo interesante del asunto es que estas empresas vendían la carne del delfín como carne de ballena.

 

Las dos regiones japonesas que practican esta cacería, son: Taiji, en Wakayama, aldea ubicada en el Océano Pacífico al suroeste de la Península de Kii, la más grande de Japón, y Futo, en Shizuoka. No sólo se trata de exponer el peligro que corren los delfines con cacerías como éstas, también está en riesgo la vida humana, ya que la carne del delfín se encuentra altamente contaminada por desechos industriales y humanos.

No porque este problema ocurra en Japón significa que el resto del mundo tiene que ignorarlo. Esto es algo que nos concierne a todos, la salud del Planeta entero depende de nosotros. No abusemos de él. Tarde o temprano nos va a afectar desde el más mínimo incremento de temperatura, hasta la pérdida de un animal.

Datos alarmantes.- Desde el 2000, el gobierno japonés subsidió almuerzos hechos con carne de ballena para escuelas. Otro método en el que los delfines mueren, es ser arrastrados hacia bodegas para ser cortados, aún con vida. En Japón, más de 22 mil ballenas y delfines son asesinadas anualmente, según la Whale and Dolphin Conservation Society.

Si te interesa unirte a causas que protejan a los delfines en Japón,
entra a las siguientes ONG’s:
www.wdcs.org,    www.oceanalliance.org/index.html

Bibliografía:
www.wdcs.org
www.oceanalliance.org/index.html

 

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