El azul nos jala y sin embargo tenemos que estar muy atentos con nuestro profundímetro. Aquí es muy fácil descender de más, casi sin darnos cuenta. Están en juego todos nuestros sentidos, que además se alertan por las descargas de adrenalina. Estas sensaciones no siempre son tan claras, aquí en Cozumel son tan intensas que nos llenan de una emoción sin paralelo.
Ya hemos llegado al arrecife, estamos aproximadamente a 20 metros de la superficie. La comunidad de cientos de miles de organismos es fantástica. Abundan las esponjas y los corales. Hay una cantidad infinita de especies conviviendo todas juntas. Se agrupan o se enciman unas en otras, todas ayudándose mutuamente a vivir, pues aquí la vida en simbiosis es más fácil.
Enseguida nos percatamos que los colores aquí también están en una policroma combinación. Encontramos rojos, naranjas, amarillos, morados. Todos éstos de las esponjas. Los corales prefieren los tonos ocres o verdes y qué decir de los peces que son todo un reto para la paleta de un pintor. Los hay amarillos con celeste, blancos, negros, magentas, rojos, naranjas. Todo un arco iris de colores que inunda nuestros ojos. Por un momento creemos que solamente apreciamos los azules pero ¿cómo no ver todos estos encendidos colores que se descubren en el arrecife? El recorrido continúa y los ojos están llenos de color.
Conforme vamos avanzando sobre el arrecife nos damos cuenta que la formación arrecifal es muy particular; conforme descendemos encontramos las paredes. Aquí es donde el azul es más intenso, y donde sentimos ese jalón hacia la profundidad. Encontramos cantidad de pasadizos, túneles y oquedades repletas de corales látigo, octocorales y esponjas rellenando todos los espacios posibles. Son miles de colonias todas juntas. Recordamos que los arrecifes de coral son las comunidades más biodiversas, que junto con las selvas, también están en riesgo de extinguirse. Ha ido pasando el tiempo y ya casi es momento de volver a superficie.
¡Estamos volando! Esto es sensacional. Hemos disfrutado de un arrecife único en el mundo, hemos contemplado a sus habitantes llenos de colorido y ahora, sin agotarnos ascendemos lentamente mientras nuestras burbujas corren rápidamente a la superficie empujadas por la corriente dejando una estela a nuestro paso.
Ya estamos en la superficie, nuevamente contemplando otros azules, ahora del cielo y el verde de la vegetación de la isla.
Nos llevamos a Cozumel y sus arrecifes en el corazón. Pronto hemos de volver
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