Goliat era un gigante filisteo que medía alrededor de tres y medio metros; sabedor de su poderío quería imponer la forma de combatir: en duelos y uno contra uno. Todos los israelitas le tenían miedo porque además portaba una armadura, lo que lo convertía casi en invencible. Por otro lado estaba el valiente David; quién al saberse protegido por Dios se enfrentaba a los depredadores de las ovejas que cuidaba. Todo lo que el tenía, era una honda y cinco piedras. Cuando Goliat atacó, David tomó una piedra de su bolsa y la colocó en la honda, para después lanzarla hacia el gigante golpeándolo en la frente y derribándolo; David cortó la cabeza con la propia espada del gigante. En ese momento los filisteos huyeron de miedo.
Existen diversas interpretaciones a este pasaje bíblico; nos sumaremos a una de ellas. Todos tenemos nuestros miedos y enemigos. La misma sociedad ha llegado a aceptar a la clase que ostenta el poder (como en su tiempo a los filisteos), y que con éste puede justificar todo tipo de delitos ya sea al ser partícipes de ellos o simplemente por solaparlos; manipulando a su antojo información y perdiendo todo tipo de ideales. En estos momentos comprobamos en carne propia este tipo de injusticias. En donde desde casi 9 meses, (tiempo en que se gesta una vida), lapso en que vivimos en la zozobra por ver como ésta, se arranca de nuestras manos a un ser consanguíneo. En ese mismo tópico existe el rival, quién se engrandece por su lucha buscando ideales, por los que está dispuesto a alcanzarlos. Hoy hago un reconocimiento público a Franz mi hermano, por la entereza que ha mostrado tanto en la búsqueda de la desaparición de Brenda su hija, como por la lucha titánica que está librando contra un sistema burocrático gubernamental que al parecer, en lugar de ayudar, entorpece y bloquea acciones, tanto para encontrarla, como por saber la verdad de lo que a ella ocurrió. Así también a cada una de las personas e instituciones que han brindado su ayuda por apoyarnos en encontrar la verdad.
Regresando al gigante Goliat, ese ser poderoso pero que puede ser derrotado por un David y llevado hasta su extinción. Como ejemplo de esta grandeza, interpretamos a esos gigantes mamíferos marinos: las ballenas, quienes con una existencia mayor a la humanidad, han sido vencidas por ésta, llevándolas hasta un punto cercano a su completa extinción; conozcamos más de este majestuoso ser vivo "La ballena Jorobada y cómo se estudia". El conocimiento no sólo ayuda a saber de donde vienen y a donde se dirigen, éste va más allá, ya que apoya a reestablecer poblaciones completas; así lo muestran las estadísticas. La ayuda no se da sólo en estructuras en donde el hombre ha participado en su destrucción; también la sociedad se "Compromete con un arrecife", y se organiza de tal modo para "Restaurar un parque marino" cuando éste ha sido dañado por el huracán Wilma.
Regresando al relato bíblico, en éste, se puede interpretar que una de las proezas más grandes del humano es lograr vencer, con astucia y gran control, al opresor, por grande y poderoso que sea. Existe en el reino animal fauna que aunque minúscula y sin una estructura de defensa muy articulada, también muestra artificios para