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  • Esta es una publicación popular

En vísperas de su oposición he estado reflexionando mucho sobre Júpiter. Para colmo llegó a mis manos algo de la literatura de Asimov (algunos cuentos selectos) que era una de mis materias pendientes. Por eso, y porque ya me venía picando el bicho en los últimos días, anoche le tiré a los gigantes. Y como me sobraba nafta me fui por ahí, sin saber dónde terminaría.

 

 

La manija

Cerca de las cuatro de la tarde caminaba hacia mi trabajo mirando el cielo, despejado y limpio, y notando que la humedad de las pasadas lluvias era algo casi del pasado. Perfecto, me dije, así esta noche saco el aparatejo y me doy una vuelta por Júpiter, que está próximo a ser bastante visitado.

Aproveché el tiempo de la caminata para pensar mucho en astronomía, en los viajes a Marte y la colonización del espacio. Influido claramente por Asimov me metí en la ciudad pensando en grandes naves, silenciosas, pacientes, aparentemente vagabundas, libres en el espacio interplanetario llevando provisiones a otros mundos. Desacoples programados de sondas, cargueros espaciales, conflictos de recursos... ufff. Relatos e imágenes mentales en una transmisión que sólo yo podía disfrutar.

Así llegué al diario y entré mirando al cielo, como pidiéndole que se mantuviese así, con esperanza para la noche. Una vez sentado en la oficina seguí prendido en el cachengue estelar acá en EP, como verán en mi registro del foro. Las horas pasaron. La ansiedad subía. Era un coctel peligroso el que tenía en la cabeza: documentales, blogs, EP, Asimov, oposición...

 

El golpe de realidad

Ay, pero a la salida del trabajo... ¡nubes! ¿¡Pero de dónde, carajo, si el cielo estaba diáfano cuando entré!? La Luna apenas asomaba, medio tapada y con un halo húmedo y brillante. ¿Júpiter? Encerrado viendo Netflix, seguro. No había nadie en el cielo. Todo parecía perderse para la visita, para la noche de telescopio y café, para todo. Qué mierd*.

Para colmo, durante el camino en el colectivo, se terminó de encapotar. Vaya que estaba desinflado este ánimo. Afortunadamente en casa había pizzas y algo con qué entretenerse; pero no era lo que había planeado, lo que ansiaba. En fin, tuve que conformarme con algo mundano. Hasta más o menos las tres y media.

 

Permiso, ¿se puede?

 

Antes de apagar la compu y retirarme amargamente a dormir salí y miré el cielo, como para tirarle una puteada al pasar. Para que supiera cuán enojado estaba. Pero me tenía una sorpresa, el muy guacho: absoluta, completa, total e increiblemente despejado. ¿Y el manto nuboso? Mucho antes de responder esa pregunta ya estaba sacando el 130 para que se aclimatara.

Puse el agua, mientras, y algo de música en la compu. Entretanto chequeaba el seeing, como si fuese experto o supiera algo más que el significado de la palabra: estaba medio fulero, pero no me importó. Al fin de cuentas una imagen ondulante es mejor que nada a esta altura.

Me preparé uno de esos yerbeados (mate cocido) cargados y vaporosos que despiertan el alma en invierno y me subí a la nave. Casi entrando en el umbral de luz de la ciudad, hacia el oeste, estaba solemne y engalanado el señor gigante. Le apunté, le pedí permiso y quedé rápidamente en órbita.

 

 

Gigante

 

No voy a hablar sobre el tamaño aparente de Júpiter, si está más o menos "grande" que en otras observaciones o si es notable a primera vista. Sí voy a decir que nunca antes lo había visto con tanto detalle, tan nítido... tan ahí, a la mano. Con el BST de 18 mm se veía una pelotita furiosa, anillada y brillante, acompañada de cuatro escoltas bien diferenciados. Como si el planeta fuera un acorazado japonés, este estaba rodeado por cuatro buques, tres atrás y uno abajo, que lo custodiaban y acompañaban en su derrota por el firmamento sanjuanino. Hola, señor. Pero qué hermoso que se lo ve. ¿Le molesta si lo miro más de cerca? Permiso, voy a poner el BST de 12... Quiero ver si todas esas líneas de colores que puedo ver con el 18 se resuelven mejor. Cambio los oculares.

No sólo se resolvió mejor, como quería, sino que aparecieron detalles que sólo había visto en fotos. Alcancé a contar seis franjas, algunas menos lineales que las otras, como con protuberancias. Distinguí sus colores, su ancho, y no pude dejar de pensar que así deben haberlo visto los personajes de A lo marciano, que me voló la cabeza hacía unos días. Estoy a medio camino entre el Cinturón de asteroides y el gigante, imagino en la oscuridad, y le doy un trago a un café ya algo frío.

Avanzo no sé cuántos miles de kilómetros con el BST de 5. Casi estoy al lado. Casi. Y es casi sólo porque si estuviese al lado lo vería aun mejor y más grande, pero no puedo dejar de pensar que nunca antes había visto a este planeta como lo estaba viendo ahora. "¿Y el seeing fulero?" se preguntarán. Pues bien, yo también lo hice sacando la vista del ocular y poniéndome los anteojos para escudriñar el cielo. ¿Y el seeing fulero?

 

 

A otra cosa

 

Sabiendo que así como antes estuvo nublado y ahora no lo estaba, y que hacía media hora las estrellas titilaban y ahora no, me apuré y cambié de dirección. Me fui rumbo a Saturno antes de que pasara algo más. Qué sé yo: viento, temblor, nubes otra vez, un zonda inoportuno. La verdad que con San Juan nunca se sabe.

La última vez que vi Saturno la reseñé acá. Me acuerdo haber dicho que pronto tendría mejores vistas. Qué lindo que se haya cumplido tan pronto.

Y qué linda que se veía esa bolita amarilla con sus anillitos. Qué hermosa. Qué tranquilizadora imagen la de ese enorme planeta acompañado por Titán y una sutil y brillante capa de luminiscencia. Miré directamente y con la visión periférica. Lo miré todo, entero, casi indecorosamente.

Cambio del 18 al 12. Algo aparece al borde de los anillos, algo que no esperaba ver. Una característica que pensaba que sólo podría apreciar en cielos verdaderamente negros, indómitos, alejados de leds y calles: la división de Cassini. Mi primera vez con ese accidente saturnino ocurrió, por fin, y cuando menos lo esperaba. Contemplé esa belleza por unos minutos, sabiendo que cuando cambiara al 5 mm quizás no pudiera resolverla.

Seguí estupidizado por un rato más hasta que la vista llegó a su límite físico. Recién ahí cambié al ocular de mayor aumento. Y me desmayé.

 

Mariposa

 

No sólo pude, con el BST de 5 mm, resolver mejor la división de Cassini sino que además aparecieron otras estructuras, que no me animo a llamar anillos, pero que sí podría decir que eran como un degradé: comenzaba firme y nítido cerca del planeta, finalizaba abruptamente en la división de Cassini y luego aparecía esta suerte de degradado que iba de amarillo-naranja a negro, desapareciendo paulatina y progresivamente. Me quedé impresionado. No miraba otra cosa que la circunferencia de esos anillos claramente definidos.

Hasta que observé un detalle en el planeta: había una mancha marrón-dorada, algo más oscura que el resto, atravesada casi por encima del ecuador y extendiéndose de una punta a la otra del áureo compañero. Ahí recién caí en la cuenta de que no sólo estaba observando a los anillos con una definición que nunca había logrado, sino que también podía ver al planeta con un nivel de detalle que creía impensado. Tanto, como dije, por la mala ubicación como por el clima.

Además, y esto es vital aunque no lo nombré ahora (pero en la otra reseña sí), el equipo no está en plena condición: tengo que colimar.

Por eso mi emoción; de ahí la espectativa al caer en la cuenta de que si así pude ver lo que vi, no me quiero imaginar lo que va a ser cuando el 130 esté al 100%.

 

En el tintero

 

Luego de un lindo viaje por los grandes gaseosos me fui a dar una vuelta por ahí, sin saber dónde iba a atracar. Encontré tres impactantes cúmulos hacia el sur y otro cerca del cenit (a las seis de la mañana) que no sé cómo se llaman. Por eso quedan afuera de esta reseña. Tendrán su oportunidad más adelante.

Ahora me concentré en contarles cómo fue mi experiencia con este amigo casi agasajado, que está en la mente, en el buscador y en las retinas de muchos por estos días. Fue una linda previa de lo que podremos, esperemos, ver mañana.

 

Abrazos, fernets y buenos cielos para todos. Gracias.

Publicado
1 hour ago, pablorr dijo:

una mancha marrón-dorada, algo más oscura que el resto, atravesada casi por encima del ecuador y extendiéndose de una punta a la otra del áureo compañero. Ahí recién caí en la cuenta de que no sólo estaba observando a los anillos con una definición que nunca había logrado, sino que también podía ver al planeta con un nivel de detalle que creía impensado

 

La sombra de los anillos proyectada sobre el planeta decís?

 

Editado por clear

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  • Autor
1 hour ago, clear dijo:

 

La sombra de los anillos proyectada sobre el planeta decís?

 

No, no era eso jajaja olvidé decir que eran detalles de su atmósfera.

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Muy buen relato, escribite un libro ??. Muy ameno, no se puede dejar de leer! Y una suerte q hallas podido ver eso.. Saludos! 

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geniales tus reportes Pablo!. A la espera de otro :D

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Muy bueno el relato!!!! Realmente el seeing era bastante bueno para que puedas levantar esos detalles.

 

Abrazos,

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excelente relato.

En visperas de la oposicion de Jupiter, debo decir que llevamos ya 15 dias NUBLADOS en Mendoza.

Y hoy, hay viento .... asi que nos estamos tapando de tierra.  Hasta la proxima llovizna...

 

Saludos.

  • 2 meses después...
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Cómo inspira el cielo! Gran relato :)

=^._.^= ∫

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Que buen relato.  Escribís muy bien.

 

Saludos.

 

Carlos. 

  • 1 mes después...
Publicado

La colimación se deja para las noches nubladas, bien aprovechada la ventana de buen cielo que tuviste y excelente el relato! Como comentario aparte, "la manija" antes de armar o incluso el tiempo del armado del telescopio mientras aparecen las primeras estrellas es una parte del ritual astronómico que me encanta y acá quedó bien plasmado jaja! Saludos!

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